
hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente.
Camus desarrolla la idea del "hombre absurdo", o con una "sensibilidad absurda". Es aquél que se muestra perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida. Ésta, afirma, es la única alternativa aceptable al injustificable salto de fe que constituye la base de todas las religiones (e incluso del existencialismo, que por tanto Camus no aceptaba completamente). Aprovechándose de numerosas fuentes filosóficas y literarias, y particularmente de Dostoievski, Camus describe el progreso histórico de la conciencia del absurdo y concluye que Sísifo es el héroe absurdo definitivo.
En su ensayo, Camus afirma que Sísifo experimenta la libertad durante un breve instante, cuando ha terminado de empujar el peñasco y aún no tiene que comenzar de nuevo abajo. En ese punto, Camus sentía que Sísifo, a pesar de ser ciego, sabía que las vistas del paisaje estaban ahí y debía haberlo encontrado edificante: "Uno debe imaginar feliz a Sísifo", declara, por lo que aparentemente lo salva de su destino suicida.
La obra se cierra con un apéndice sobre la obra de Franz Kafka, interpretada finalmente de manera similar, en términos de un esteticismo, a su modo, esperanzador.
aciturna está la noche,
y yo Rimbaud medio embriagado,
desde la orilla de este río menguante,
quisiera crucificarme sempiterno
en tus profundas entrañas de amapola.
Mientras la tenue luna
siga sembrando versos
de aroma a escarcha,
y el vino
no deje de fluir
por mis venas
transidas de dolor...
Sementará la aurora
tierno nogal de Belleza
en tu pecho abierto
de enhiesta pasión bruñida.
Se acuñaran pantagruélicos rosales
de hermosa vida impura
sobre mi errante bohemia
de incansable camino.
...y ascenderán febriles nuestros cuerpos
gimiendo Universo agradecido.
Inhalaremos la esencia profana
de la Diosa Afrodita...
...y colmados de Placer
caeremos sucumbidos
en el dulce regazo de la muerte.
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